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viernes, abril 24, 2009

SOLIDARIDAD CON LUGO.

Carta Abierta del Obispo (e) Federico Pagura al Presidente de la República del Paraguay Don Fernando Lugo.

“Querido hermano en Cristo:

A través de los medios de comunicación de nuestro país, acabamos de enterarnos de tus recientes declaraciones en torno a un hijo que concebiste hace unos dos años, en tiempos de tu reconocido y fecundo episcopado.

Sé que tu clara y directa confesión levantará olas de críticas, acusaciones y protestas de creyentes y no creyentes, de hombres y mujeres de buena y mala fe, pero sobre todo, de aquellos a quienes tu pensamiento, personalidad y visión de “otro mundo posible”, molestaba, cuando eras obispo reconocido, y ahora, que, como alguien ha dicho, no eres más que un laico libre, para obrar conforme a tu conciencia y convicciones, pero sobre todo en el ejercicio de la función presidencial, para la que fuiste elegido libremente, por la mayoría de tu pueblo, a pesar de todos los intentos que se hicieron para impedir tu candidatura.

Así, como en ocasión de tu elección te expresamos nuestra ecuménica y esperanzada congratulación, hoy te expresamos nuestra solidaridad, ante tu decisión de hacer públicas tus relaciones con tu compañera, y tú compromiso de asumir plenamente tu responsabilidad de padre.

Providencialmente, en este mismo día, el periódico “Critica” de Buenos Aires, dedica una página entera a recordar (pag.25, lunes 13 abril,2009), al obispo Jerónimo Podestá, de la Diócesis de Avellaneda , a quien las autoridades vaticanas de aquellos días (fines de la década del 60),solicitó su renuncia, por sus relaciones con su secretaria Clélia Lúro, ambos fieles amigos de ese inolvidable obispo-profeta, que fue Don Helder Cámara (de Olinda-Recife-Brasil), y ambos también, muy queridos y respetados, por muchos de nosotros, miembros y dirigentes de la gran familia ecuménica de esta generación.

Podestá llegó a presidir la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados, que en esos días reunía a casi 150 mil curas que habían renunciado al celibato, para vivir abierta y libremente la vida matrimonial o en pareja, y reclamar ante las autoridades de su Iglesia, el derecho que les asiste, conforme, entre otras consideraciones, a ser fieles a las palabras de la Primera Epístola de San Pablo a Timoteo, cuando afirma:

“Si alguien aspira a ser obispo, su ambición es buena, de eso no cabe duda. Es necesario, pues, que no se le pueda reprochar nada al obispo. Marido de una sola mujer, hombre serio, juiciosos, de buenos modales, que fácilmente reciba en su casa y sea capaz de enseñar…. Un hombre que sepa dirigir su propia casa, y cuyos hijos le obedecen y respeta. Pues, si no sabe gobernar su propia casa, como dirigiría la familia de Dios”(Cap.3:1-2,4-5-Version Biblia Pastoral Latinoamericana. Edic.Paulinas)

Querido hermano, recordando tu amistad y tu consagración al Sacerdocio durante tantos años, no sólo te encomendamos al Dios y Padre de la Vida, a Jesucristo que vino al mundo para “hacer nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21;5), para que su Espíritu te sostenga no solo para dar cumplimiento a tu responsabilidad paterna, sino también para conducir paternalmente a tu pueblo, y sobre todo a los más olvidados y excluidos de la sociedad, como lo hiciste, a pesar de todas las debilidades que padecemos los seres humanos , durante los años de tu sacerdocio y de tu ministerio episcopal.

Respetando a todos los sacerdotes de tu Iglesia o de cualquier otra, que hayan aceptado el celibato con carácter obligatorio, pero también rogando a nuestro Padre, que tu experiencia y la de muchos otros, que en todos los tiempos, han llegado a renunciar a esa disposición legalista y a la luchar porque tarde o temprano el celibato, se reduzca a una vocación optativa o voluntaria y no más a una carga agobiante y fuente de frustraciones y contradicciones, de las cuales la historia nos ha dejado muestras indubitables.

Personalmente, como obispo de una de las Iglesias nacidas en el siglo 16, no dejo de dar gracias por la alegría y fortaleza del matrimonio y por el regalo de una hija y dos hijos, que no solo nos han dado grandes satisfacciones, sino que desde sus cunas, los hemos consagrado al servicio de nuestra generación, conforme a sus dones particulares.

Que la paz de Dios descanse sobre tu difícil función presidencial y sobre tu pueblo, para que triunfe en el la Verdad y la Justicia, hasta la victoria final de Su Reino, por el cual oramos y trabajamos, en todo el continente y el Caribe” Firmada el 14 de abril de 2009 por Federico J. Pagura. Obispo (e) de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina.


La carta fue escrita y publicada luego del primer anuncio sobre la paternidad de Fernando Lugo.

lunes, abril 06, 2009

POBREZA, EXCLUSIÓN SOCIAL Y DEUDA EXTERNA





NO PERMITAMOS QUE NUESTRO PAÍS, VIVA PAGANDO Y MUERA DEBIENDO!!!


DIMENSIÓN DE FE
Una Iglesia de todos y para todos...

Pastores Diego Mendieta y Gabriela Guerreros

jueves, abril 02, 2009

JESÚS Y EL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN

Cuando Jesús escuchó la noticia (de la muerte de Juan), se retiró de allí en una barca a un lugar desierto, Él solo. Cuando la gente se enteró, Le siguieron a pie desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio un gentío numeroso, y se Le conmovieron las entrañas de compasión por ellos, y sanó a sus enfermos. Cuando ya era tarde, se Le acercaron Sus discípulos y Le dijeron: -Este lugar está desierto, y ya se ha pasado la hora de cenar. Despide a la gente para que vayan a las aldeas a comprarse comida. Pero Jesús les contestó:
-Dadles vosotros de comer.
No tenemos más que cinco panecillos y dos pescados -Le contestaron ellos.
-Traédmelos aquí - les dijo Jesús. Entonces Jesús mandó a la gente que se recostara en la hierba verde. Tomó los cinco panecillos y los dos pescados, elevó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panecillos y se los dio a Sus discípulos, y estos los repartieron entre la gente; y comieron todos todo lo que quisieron. Luego recogieron lo que había sobrado: doce cestas llenas de trozos.
Los que habían comido eran unos cinco mil varones, aparte de las mujeres y los niños.
San Mateo 14: 13-21

Jesús de Nazaret nunca permitió que la indiferencia le arrebatara las lagrimas, y apagara su preocupación por las necesidades de la gente. Siempre estuvo pendiente de sí mismo y de los demás, de como vivían, pensaban y sentían, de cuales eran sus sueños y sus temores.

Y esta actitud lo condujo a conocer el hambre. El hambre, la necesidad de comida, ese ardor en el estómago irresistible, que ha sido un instrumento de los poderosos para oprimir a los débiles a lo largo de la historia. La humanidad ha conocido la abundancia para unos pocos y el hambre para las mayorías populares, y esto ha sido considerado normal, natural, lógico.

En este texto, Jesús se manifiesta claramente a favor de los hambrientos, de ayer, de hoy y de mañana. Nos convoca a luchar por una sociedad en la que se distribuyan los cinco panes y los dos pescados, y que todos y todas coman hasta quedar satisfechos. Este es el sueño de Jesús. El modelo de sociedad de Jesús, su proyecto histórico, su plan de nación.

Nos relata Mateo que Jesús vio a la multitud, sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos. Jesús abrió sus ojos al dolor, al sufrimiento, al cansancio. Y Jesús se comprometió a no abandonar a la gente pasara lo que pasara, a luchar con ellos hasta la muerte. Y les cumplió. Los que a veces, muchas veces no cumplimos somos nosotros, que nos llamamos sus seguidores.

Los discípulos, al hacerse de noche, le recomiendan a Jesús despedir a la gente. Era lo prudente, lo correcto, lo adecuado. No se habían hecho preparativos para darle de comer a la multitud y el sitio era un lugar solitario.

Pero la lógica de Jesús es diferente, rompe con los esquemas del mundo y le abre paso a la solidaridad. El se enfrenta a sus discípulos, rechaza sus argumentos y los invita al desafío de la fe: ¡denles ustedes de comer! Se imaginan la sorpresa de los militantes del Movimiento de Jesús.

Los discípulos, ven de nuevo a la multitud y le responden: solo tenemos cinco panes y dos pescados. No es suficiente. Es una locura pretender alimentar a miles de personas con cinco panes y dos pescados. A los discípulos les falta coraje, les falta fe. La realidad los inmoviliza. Ven a la multitud como un problema sin solución y no como una oportunidad para crecer y desarrollarse.

Jesús les dice: traiganmelos aquí! Y manda a la multitud que se siente sobre la hierba...en grupos de cincuenta y de cien nos revelan Marcos y Lucas. O sea Jesús organiza a la multitud. La organización popular es el camino de Jesús, la enseñanza sagrada, el principio de fe.

Toma en sus manos los cinco panes y los dos pescados, y mirando el cielo, dio gracias a Dios y partió los panes, los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente. Oración y organización. Fe y acción. Jesús combinó la organización popular con el misterio de la fe. La una no puede existir sin la otra. Son dos caras de la misma moneda.

Al final, todos y todas comieron hasta quedar satisfechos. Comieron hasta quedar satisfechos! Jesús nunca aconsejó a la gente que renunciara a sus necesidades sino que les enseñó a luchar por satisfacer sus necesidades, les enseñó a organizarse y a confiar en su Padre celestial.

Jesús organizó a la multitud. Dejaron de ser muchedumbre para convertirse en pueblo organizado, que conoce sus derechos, sus deberes, que organiza sus sueños y supera sus temores, que garantiza su soberanía alimentaria.

Cuando son los poderosos los que controlan la producción de la comida, también pueden controlar la conciencia. En nuestro caso, se ha destruido la agricultura para volvernos más dependientes y que como país tengamos que comprar nuestra comida. Esto nos debilita y permite que se nos manipule por medio de la producción de alimentos.

Una iglesia que no se preocupa por el hambre de la gente no es iglesia de Jesús, es un club espiritista o una agencia de viajes al paraíso. Jesús nos sigue llamando y desafiando a ver la multitud y asumir el compromiso de darle de comer, de luchar por el pan y el pescado, por la tortilla, luchar por el derecho a la alimentación. Amén.

Rev. Roberto Pineda
San Salvador

Pastores Diego Mendieta y Gabriela GuerrerosDimensión de Fe, una Iglesia de todos y para todos...
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