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sábado, agosto 11, 2012

LOS PREFERIDOS DE JESÚS

LOS PREFERIDOS DE JESÚS
"En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?»
Jesús llamó a un niñito, lo colocó en medio de los discípulos y declaró: «En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos. El que se haga pequeño como este niño, ése será el más grande en el Reino de los Cielos. Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe.
Al que haga caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le amarraran al cuello una gran piedra de moler y que lo hundieran en lo más profundo del mar".

San Mateo 18:1-5


No cabe duda de que gran parte del mundo vive bajo un sistema capitalista que degrada la vida humana hasta la muerte, y por más que se lo quiera humanizar o encuadrarlo en los marcos de seriedad y legitimidad , debemos saber que en él no hay vida, no hay paz y mucho menos justicia: por el contrario, es un sistema que construye valores perversos, deshumaniza y degenera la vida humana, a tal punto que repercute fuertemente en su hábitat.

No podemos negar sin embargo los grandes esfuerzos por construir y abrirse camino para generar cambios profundos que hacen muchas personas de buena voluntad, organizaciones e incluso gobiernos populares y democráticos .Ésto lo podemos ver en nuestra Latinoamérica y El Caribe. Debe alegrarnos ver a nuestros pueblos esforzarse cuando construyen gobiernos que representan los intereses populares y trabajan por recuperar los valores fundamentales para vivir la vida: solidaridad, fraternidad, equidad, amor y bienestar. Mas debemos tener presente que las mismas estructuras del sistema perverso son las que deben ser horadadas y destruidas con todas esas acciones.
El texto de hoy deja ver que Dios opta por los que no cuentan en nuestra sociedad y sufren la opresión del sistema, pero que al mismo tiempo tienen un altísimo valor en el Reino de los Cielos.
Hoy, cuando vemos que en el mundo hay una mayoría de “pequeños” que sufren la opresión y los valores del sistema capitalista, sembrando y repartiendo violencia, muerte, miseria, hambre y guerras, es indispensable recuperar el proyecto de Jesús, colocando a los pequeños y perdidos en el centro de la escena, de manera amorosa e incluyente.
Para entender el texto hay que tener en cuenta que en las sociedades antiguas uno de los valores fundamentales era el honor. Y el deshonor era fuertemente temido, al punto que muchas personas preferían morir a caer en él. Uno de los “honores” más grandes era ser importante y reconocido, porque el individuo anónimo y desconocido era despreciado.
Jesús realiza grandes esfuerzos por cambiar esa manera de pensar, y el evangelista nos lo hace saber a través de la imagen del «pequeño». El «pequeño» no sólo representa al/a la niño/a que por su dependencia, ignorancia y debilidad eran considerados/as insignificantes. «Pequeños» eran también todas las personas humildes, sencillas, pacíficas y anónimas que no tenían el ánimo ni los medios sociales para ocupar un lugar en la escala de los honores, eran los pobres y excluidos. Jesús toma como modelo cristiano a esas personas que, sin dejarse aplastar por los valores sociales al uso, colocan toda su existencia al servicio de la vida.

Todo creyente y comunidad de fe que pretendan seguir los pasos de Jesús o actualizar la práctica de los primeros cristianos/as, deben encontrarse desafiadas por las realidades de que padecen los preferidos de Jesús: la violencia que sufren las mujeres, el abuso de los niños/as y adolescentes, la explotación de los/as trabajadores/as , la expulsión de pueblos campesinos indígenas, la discriminación a la diversidad sexual y de todos los que representan esa gran mayoría de pequeños, que han de ser destinatarios privilegiados del Reino de Dios.

Estimados/as hermanos/as: 
"Ustedes (nosotros/as) son (somos) la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes (nosotros/as) son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo."

Pastores Diego Mendieta y Gabriela Guerreros
Reflexión Pastoral compartida en las Casas de Oración y Reflexión
de la Comunidad Dimensión de Fe, una Iglesia de todos y para todos...

(RDF) Reflexiones - Dimensión de Fe Semanario Oficial de la Comunidad Dimensión de Fe, una Iglesia de todos y para todos... (Asociación La Iglesia de Dios) Pensamientos Reflexiones y Noticias que abordan temas actuales desde una perspectiva Teológica y Pastoral. Av. Juan B. Alberdi 5250 (Mataderos), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

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